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Desafortunadamente, estar lleno y estar satisfecho, se utilizan como sinónimos, cuando en realidad son dos niveles distintos de saciedad. Estar satisfecho se refiere a que se cubrió una necesidad o deseo, dejar de sentir la urgencia de comer, aunque siga existiendo capacidad. Estar lleno significa literalmente: ocupado por completo, que no cabe nada más.

Es curioso, porque la finalidad de la alimentación es darnos energía, pero cuando nos excedemos, obtenemos lo contrario, rendir menos y sentirnos mal, además de que resulta perjudicial para nuestra salud.

Una alimentación adecuada no busca restricción estricta, en realidad, aboga por una autorreflexión honesta, honrar nuestra verdadera hambre y dominar la gula, lo cual resulta un desafío ya que nuestro apetito está sujeto a influencias psicológicas externas y actualmente vivimos en un ambiente obesogénico, es decir, que nos dificulta comer con consciencia, escuchar y atender las necesidades de nuestro cuerpo.

Alimentación consciente
Cuando comemos de forma intuitiva, promovemos el bienestar. Físicamente, es gratificante no sentirse demasiado lleno y psicológicamente, experimentamos nuestro poder por sobre los alimentos, evitando sentirnos dominados por ellos y lo que genera sentimientos de culpa.

Algunos desencadenantes para comer en exceso son:

  • Eventos sociales
  • Estrés, tristeza, aburrimiento
  • Rutinas biológicas interrumpidas (falta de sueño y horarios de comida)
  • Sabores hiperestimulantes, como alimentos grasosos o dulces.
  • Exceso de disponibilidad y acceso a los alimentos.

¿Por qué es importante comer la cantidad correcta?
Cuando comemos en exceso, este se acumula en nuestro cuerpo en forma de grasa. El sobrepeso y la obesidad son la primera consecuencia visible, pero coexisten con una serie de alteraciones metabólicas, que posteriormente pueden desarrollar diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, cáncer, etc.

Después de una comida adecuada en cantidad y calidad, se debe sentir mejor que al comenzar, mayor energía y concentración. Comer demasiado desencadena sensaciones de sueño, cansancio, indigestión, etc.

La saciedad se emite por dos mecanismos, cuando el estómago se ensancha debido al alimento que entra, y por señales hormonales. Cuando comemos demasiado rápido no le damos tiempo a este sistema de reconocer las señales, lo que ocasiona que no paremos de comer a tiempo. Pasamos del hambre a estar llenos sin darnos cuenta cuando estuvimos satisfechos.

¿Cómo saber a tiempo si ya estoy satisfecho?
De forma natural somos capaces de controlar lo que comemos, pero debido a nuestros malos hábitos y falta de gestión emocional, ignoramos todas las señales de saciedad. Redescubrir estas señales implica prueba y error, pero existen algunos ejercicios que nos ayudan a identificar cómo se siente física, mental y emocionalmente.

1.Comer despacio.
Para sentir la saciedad, debemos invertir al menos 30 minutos en consumir nuestros alimentos, deja los cubiertos en la mesa después de cada bocado, toma un respiro, mastica lento, disfruta, el sabor y la textura. Si tienes dificultades para reducir la velocidad, mide el tiempo que tardas en comer. Agrega 1 minuto por día, al final de 2 semanas habrás disminuido el ritmo de tu alimentación casi 15 minutos.

2. Comer hasta 80 % lleno, esto se puede interpretar como satisfecho. En cada comida, trata de encontrar ese nivel de manera consciente. Para ayudarnos a esto podemos utilizar la escala del hambre:

- Identifica tu nivel de hambre antes de empezar a comer.
- Detente a la mitad de tus alimentos e identifica tu nivel de saciedad.
- Para de comer cuando te encuentres entre 6 y 7, aún cuando todavía haya comida en el plato.

Todos sentimos deseos y antojos, es lo que nos hace humanos, pero identificar las señales de tu cuerpo y atenderlas, te permitirá gozar de un peso adecuado y una vida saludable.

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El impacto frente a las palabras “tienes diabetes” es de hecho negativo, principalmente porque se acompaña de una larga lista de cambios que buscan desterrar los hábitos nocivos. Una de estas modificaciones es lo relacionado al consumo de bebidas alcohólicas, pues tienen calorías y otros componentes que alteran la función del cuerpo en tratamiento, además de interactuar de forma poco favorable con las medicinas que se estén tomando.

Sin embargo, no todos los aspectos son negativos si nos enfocamos en una bebida ampliamente conocida, el vino, pues se pueden destacar algunas de sus características nutrimentales; primero, por ser un alimento brinda energía, de aquí la importancia de evitar su consumo en exceso ya que esto perjudicará nuestra salud. No tiene valores significativos de las principales vitaminas y, en cuanto a los antioxidantes (que se asocian a una larga vida por el consumo frecuente de esta bebida) los estudios no son del todo concluyentes, principalmente porque se realizan en roedores de laboratorio más que en personas, pero estos últimos han demostrado buenos resultados minimizando la aparición de enfermedades no transmisibles.

En cuanto a los efectos del consumo de las bebidas alcohólicas, en general asociado a enfermedades, existen algunas investigaciones que señalan que hay una relación directa entre el consumo regular de alcohol y una menor aparición de diabetes; sin embargo, se incrementa la posibilidad de que aparezca la presión alta o se dañe el hígado. Para el caso de las personas que ya viven con Diabetes tipo 2, otro estudio concluye que un consumo moderado de alcohol guarda relación con una baja presentación de esta enfermedad, así como de alteraciones al corazón, pero es ineficiente para controlar la glucosa a corto y mediano plazo.

Lo que sí es cierto, es que, a nivel psicológico pequeñas dosis de vino pueden hacer más tolerables los tratamientos en etapas controladas, considerando que ya es bastante brusco el cambio de estilo de vida para las personas con diabetes. En lo personal, esta estrategia la utilizo con mis pacientes que tienen una vida social medianamente activa como parte de la negociación de los buenos hábitos.

Entonces, ¿se puede tomar vino a pesar de tener diabetes? La respuesta es sí, siempre bajo la supervisión del nutricionista/nutriólogo tratante, en acuerdo con el equipo multidisciplinario (médico, endocrinólogo, educador en diabetes, etc.) vigilando si es que hay alteraciones en la glucosa pues el alcohol tiene como efecto secundario variaciones en este indicador. Se debe insistir en el consumo sin combinaciones, es decir, no es lo mismo tomar una copa de 100 ml o 150 ml de vino que un vaso de vino combinado con una bebida gaseosa (u otra que sea fuente de azúcar) o acompañar el consumo de alcohol con alguna fritura.

Por último, te recuerdo que tengas o no diabetes, es importante mantener una alimentación saludable y no privarse de ciertos alimentos, sólo conocer las porciones adecuadas con la ayuda de un profesional; esto te permitirá alcanzar el objetivo final de la vida: vida de calidad en compañía de tus seres queridos.

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Inicia el año y puedes no darte cuenta de los innumerables gastos que avanzan en silencio por todas partes, se trata de los famosos gastos “hormiga», son aquellos que no detectamos inmediatamente, producidos en pequeñas cantidades y que, por incre.ble que parezca, hacen gran daño a tus finanzas.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) tiene datos aterradores al respecto, estimando que los gastos hormiga representan entre 12% y 15% del salario de un mexicano, impidiendo el hábito de ahorrar.
Esto suena lógico porque no se nota el daño cuando compras, por ejemplo, un café o unas papas en la calle, pero si sumas esos pequeños gastos notarías que el desembolso es impresionante.

Lo primero para deshacerte de estos gastos, o al menos controlarlos y librar tus finanzas de esta plaga silenciosa, es aprender a reconocerlos:

  • Son cantidades de dinero que por ser pequeñas, parecen irrelevantes
  • Se repiten constantemente (diario, semanal, mensualmente, etc.)
  • No los contabilizamos, por lo tanto suelen pasar desapercibidos
  • Son totalmente evitables o sustituibles por alternativas más económicas

Algunos ejemplos de gastos hormiga más comunes son:

  • Comprar un café diariamente
  • Chicles y golosinas
  • Cigarrillos y cerveza
  • Propinas
  • Agua embotellada y refrescos

Estas son las típicas «hormigas»; sin embargo, estos gastos van mucho más allá, por ejemplo:

  • Servicios de telecomunicaciones
  • Comisiones bancarias y/o en comercios
  • Intereses de tarjetas de crédito
  • Objetos que duran menos que el plazo de pago en el que se compran
  • Pilas y aparatos que requieren de éstas para funcionar
  • Protecciones y decoraciones para dispositivos móviles
  • Videojuegos y aplicaciones de paga


“Fumigando a las hormigas”
Ya identificados los gastos “hormiga”, debes sumarlos y calcular cuánto gastas mensualmente. Por ejemplo, imagina que compras un refresco que sólo cuesta $15.00, esto parece irrelevante. Ahora piensa que lo compras diario, entonces el gasto mensual equivale a $450.00 ¿Interesante, no?


Algunos consejos para cuidar tu bolsillo de estos gastos, son:

  • Organiza tus finanzas. Ten claro tu presupuesto y separa los gastos fijos
  • Destina una cantidad fija al ahorro. Crea una lista de compromisos financieros a corto, mediano y largo plazo
  • Cambia tus hábitos de consumo. Así mejorará tu cartera y tú salud
  • Lleva un control escrito. Te facilitará monitorear los pequeños gastos y modificar tu rutina
  • Alíate de la tecnología. Utiliza apps gratuitas para gestionar tus gastos
  • Establece límites de gastos. Identifica si son diarios, semanales o mensuales, evitando sobrepasarlos
  • No caigas en tentaciones. Evita comprar objetos sólo por estar en oferta

Para reducir los gastos “hormiga” no es necesario privarnos de todos aquellos «gustitos», lo importante es identificar cuáles valen la pena, cuáles podríamos reemplazar por una alternativa más económica y eliminar lo que es realmente innecesario.


En sentido figurado, piensa que los gastos son las “hormigas” y el “hormiguero” es tu dinero. Dependerá de ti, si te sientas en el “hormiguero” mientras las “hormigas” te pican o si te deshaces de ellas; aunque lo mejor sería que construyas una “colonia hormiguera” que tú mismo cuides para disfrutar sanamente de tus ingresos.

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La diabetes juega un papel importante en las enfermedades del corazón, ante todo, ¿qué es la enfermedad cardiovascular? Son trastornos tanto del corazón como de los vasos sanguíneos que derivan en infarto (falta de riego sanguíneo en el corazón), ictus (falta de circulación cerebral), insuficiencia cardiaca (incapacidad del corazón de bombear suficiente sangre al resto del cuerpo), muerte súbita (aparición repentina de e inesperada de una parada cardiaca) o fibrilación auricular (ritmo cardiaco rápido e irregular), entre muchas otras.

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