Todos los días estamos tomando decisiones, algunas son producto de nuestros hábitos, otras son más conscientes y deliberadas; incluso a veces no queremos decidir y le entregamos ese poder a otras personas por desidia, cansancio o falta de interés.

Es así que existen componentes emocionales y racionales detrás de lo que decidimos, es más, hay personas que hasta se obligan a hacer cosas que no quieren, se convencen a sí mismas a pesar de no estar completamente seguras de su decisión.

En ocasiones las circunstancias nos orillan a elegir, es decir, el contexto en el que vivimos provoca diversas reacciones en nosotros mismos. Nuestras decisiones dependerán de que tan influenciables seamos, de si le hacemos caso a nuestra intuición o de si somos de esas personas que dudan mucho a la hora de tomarlas.

Si partimos de la premisa de que las mejores decisiones son las informadas, entonces una persona madura es una persona que se informa antes de decidir. Las personas curiosas y que indagan sus dudas suelen ser las que toman mejores decisiones.

Por otro lado, tenemos el ejemplo de profesionales de la salud que toman decisiones basándose en la evidencia, es decir, en la historia de vida de la sus pacientes. De esta manera se puede ver si la persona toma decisiones acertadas la mayor parte del tiempo, pues se notará en su salud. En ocasiones no suelen tener la autoconfianza suficiente y se sienten mal cuando tienen que tomar decisiones, porque no hay un ejemplo previo de éxito que los motive.

Por otra parte, es necesario resaltar que se necesita humildad para reconocer cuando nos equivocamos, pues de los errores también se aprende. La clave está en darte permiso y libertad de ser tú, construye tu propio camino, si tropiezas te vuelves a levantar y sigues adelante.

Algunas personas tienden a ser muy maduras y responsables desde pequeñas, otras fueron sobreprotegidas hasta el grado de no querer decidir solas.

“La práctica hace al maestro” una frase que seguramente hemos escuchado en alguna ocasión, hace referencia a tomar acciones iniciando con pequeños pasos, elecciones mínimas, respetando tus tiempos y sin presionarte ni te angustiarte.

Los cambios que hagas hoy impactarán en tu futuro. Tienes derecho a cambiar de opinión, a influir en las demás personas y a dejar que influyan en tí, sin dejarte llevar por chantajes ni manipulaciones; aprende a escuchar sobre todo a quienes te quieren, pero también tienes que ser firme cuando decidas algo que sabes que va a provocar la desaprobación de algunas personas.

Ánimo, vamos conquistando nuestro mundo una decisión a la vez, que la fuerza de tus convicciones guíen tu actuar con paso firme y en beneficio de tu autocuidado y bienestar.

Referencia:

El contenido de este artículo es opinión personal del autor.

💬 ¿Necesitas ayuda?